Los gigantes caídos de LaLiga

El fútbol español tiene una particularidad poco comentada: la distancia entre haber ganado LaLiga y estar peleando por no descender a categorías regionales puede recorrerse en menos de veinte años. Varios clubes lo han demostrado.

La caída más ilustrativa

El Deportivo de La Coruña ganó LaLiga en el año 2000, alcanzó unas semifinales de Champions League y se mantuvo durante una década larga entre los mejores equipos del país. Menos de veinte años después competía en la tercera categoría del fútbol español.

El mecanismo fue el habitual: una plantilla envejecida con salarios altos, una deuda contraída durante los años buenos calculada sobre ingresos que se daban por permanentes, y un descenso que redujo drásticamente los ingresos sin reducir en la misma proporción los compromisos.

El patrón se repite

El caso no es aislado. Clubes con títulos de liga y con trayectoria europea significativa han pasado por situaciones equivalentes. Real Zaragoza, Racing de Santander, Sporting de Gijón, Málaga o Recreativo de Huelva, el club decano del fútbol español, han conocido categorías que sus aficionados nunca imaginaron.

En casi todos los casos se repiten los mismos elementos: gestión basada en la previsión optimista, dependencia excesiva de los ingresos televisivos de Primera, y estructuras de coste que no se ajustaron a tiempo cuando llegó el descenso.

Por qué el descenso es tan destructivo en España

La caída de categoría en el fútbol español tiene un efecto financiero más severo que en otras competiciones. La diferencia entre los ingresos audiovisuales de Primera y de Segunda es muy amplia, y por debajo de Segunda el desplome es total: los clubes de Primera Federación operan con presupuestos que no admiten comparación.

Otras ligas europeas han establecido mecanismos de compensación por descenso que amortiguan el golpe durante varias temporadas. El sistema inglés, por ejemplo, incluye pagos de paracaídas precisamente para evitar que un descenso arrastre a un club a la insolvencia.

Lo que sostiene a estos clubes

Aquí aparece el dato realmente notable. Estos clubes no desaparecen. Mantienen masas sociales que, en categorías donde la media de asistencia se cuenta por cientos, llenan estadios de veinte o treinta mil localidades.

Riazor, El Molinón, La Romareda o el Nuevo Los Cármenes han registrado en categorías inferiores asistencias superiores a las de muchos equipos de Primera. Esa fidelidad es lo que permite la reconstrucción, porque garantiza una base de ingresos por abonos que ningún club de esa categoría podría generar de otro modo.

Cómo se sale

Los procesos de recuperación que han funcionado comparten rasgos identificables:

  • Reestructuración honesta de la deuda, asumiendo el coste reputacional de reconocer la situación real.
  • Reducción drástica de la masa salarial, incluso a costa de aceptar una o dos temporadas deportivamente pobres.
  • Apuesta por la cantera, no por convicción sino por necesidad presupuestaria.
  • Estabilidad en la dirección deportiva, evitando el cambio de entrenador cada seis meses.

Los clubes que han intentado el atajo, invirtiendo por encima de sus posibilidades para volver rápido, suelen encadenar una segunda crisis peor que la primera.

La lección

Ninguno de estos clubes cayó por un desastre repentino. Todos cayeron por una acumulación de decisiones razonables tomadas bajo el supuesto de que los buenos resultados iban a continuar.

Es el mismo error que se repite en cualquier sector cuando la bonanza se confunde con la normalidad. El fútbol simplemente lo hace más visible, porque el marcador del domingo publica el resultado de esas decisiones delante de treinta mil personas.

Por BobbyRogers

Soy Bobby Rogers, residente en España y apasionado por el fútbol. Me encanta seguir la actualidad, conocer la historia de este deporte y descubrir nuevas historias que merecen ser contadas. En La Otra Selección comparto mi visión del fútbol con los aficionados, siempre desde la pasión, la curiosidad y el respeto por este deporte.

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